rastros de evangelios apócrifos en el Corán
Escrito por Tomas Trogliero
Los evangelios apócrifos y el docetismo escondido en el Corán
Para quienes nunca han leído el Corán, el libro sagrado de los musulmanes, recomiendo que al menos le echen un vistazo. Del mismo modo que la Biblia forma parte de la creatividad literaria del ser humano, de su intento de encontrarse con la divinidad y de preguntarse por los grandes planteamientos de la existencia, lo mismo ocurre con el Corán.
Lo interesante de este libro sagrado es que en él se habla de muchos personajes bíblicos; a lo largo de sus páginas podemos encontrarnos con Moisés, Noé, Samuel, el rey David, la virgen María y Jesús, entre otros. Algunas historias nos sonarán familiares, mientras que otras presentan su propio estilo. A diferencia de la Biblia, donde muchos de sus escritos tienen una estructura narrativa con principio y final, el Corán está escrito en un estilo poético, en forma de prosa rimada. ¿De ahí que su memorización sea más fácil que la de la Biblia? Esto se debe, en parte, a que sus textos no siguen una continuidad histórica sistematizada.
A continuación, intentaré demostrar los rastros de los evangelios apócrifos que se pueden encontrar en las suras del Corán.
1. La palmera y el nacimiento de Jesús
Una de estas coincidencias se encuentra en la sura Maryam (19:22-26):
Cuando se sintió embarazada, decidió retirarse a un lugar apartado. Los dolores de parto la llevaron junto al tronco de una palmera. Exclamó: “Preferiría haber muerto antes que esto, y así hubiera sido olvidada completamente”. Entonces [el ángel] la llamó desde abajo [del valle]: “No estés triste, tu Señor ha hecho fluir debajo de ti un arroyo. Sacude el tronco de la palmera y caerán sobre ti dátiles frescos. Come, bebe y anímate. Pero cuando veas a alguien dile: ‘He realizado un voto de silencio al Compasivo, y no hablaré hoy con ninguna persona’”.
Este pasaje tiene claras reminiscencias con el siguiente fragmento del Libro sobre la Natividad de María y la Infancia del Salvador (conocido como el Evangelio del Pseudo-Mateo), capítulo 20:
- Y ocurrió que, al tercer día de su viaje, María estaba fatigada en el desierto por el ardor del sol y, viendo una palmera, dijo a José: «Voy a descansar un poco bajo su sombra». Y José la condujo hasta la palmera y la hizo apearse de su montura. Cuando María estuvo sentada, levantó los ojos a la palmera y, viendo que estaba cargada de frutos, dijo a José: «Yo quisiera, si fuese posible, probarlos…».
Por supuesto, cada texto tiene su toque particular: el Corán menciona que María tenía dolores de parto, mientras que el Pseudo-Mateo señala que estaba fatigada por el viaje. Asimismo, el Corán detalla que era una palmera de dátiles, mientras que el texto apócrifo habla de una palmera genérica cuyos frutos se multiplican milagrosamente por orden del niño.
2. Los pájaros de barro que cobran vida
También tenemos la sura Al-Ma’ida (5:110) y la sura Al-Imran (3:49), que nos hablan de un Jesús niño que da vida a pájaros hechos de barro:
Dios dirá: “¡Oh, Jesús, hijo de María! Recuerda las bendiciones que te concedí a ti y a tu madre, cuando te fortalecí con el Espíritu Santo para que pudieras hablar a la gente desde la cuna y de adulto, y te enseñé la escritura, la sabiduría, la Torá y el Evangelio. Cuando modelaste con arcilla un pájaro con Mi anuencia, y luego soplaste en él y se convirtió en un pájaro real con Mi permiso, y curaste al ciego de nacimiento y al leproso con Mi permiso, y resucitaste al muerto con Mi permiso…»
Y será Profeta para los hijos de Israel, a quienes dirá: “Les he traído un milagro de su Señor. Modelaré para ustedes un pájaro de barro. Luego soplaré en él y, con el permiso de Dios, tendrá vida…»
Los gorriones hechos por Jesús que cobran vida nos recuerdan al relato contado en el Evangelio del Pseudo-Mateo, capítulo 23:
Después de esto, Jesús tomó el barro de los hoyos que había hecho y, a la vista de todos, fabricó doce pajarillos… Pero Jesús, oyendo a José, batió sus manos y dijo a los pájaros: «Volad». Y a esta orden volaron…
También se habla de los pajaritos de barro que vuelven a la vida en el Evangelio de la Infancia de Tomás, capítulo 2:
…y, amasando barro, formó doce gorriones… pero Jesús, dando una palmada y dirigiéndose a los gorriones, exclamó: «Volad». Y los pájaros abrieron sus alas y volaron…
3. El alimento celestial de María
Por otro lado, la sura Al-Imran (3:35-37) nos muestra a la virgen María recibiendo alimento espiritual en el templo, lo que evoca directamente al Protoevangelio de Santiago, capítulos 7 y 8:
Cuando la esposa de ‘Imrán dijo: “¡Señor mío! He realizado el voto de entregar a Tu exclusivo servicio lo que hay en mi vientre. ¡Acéptalo de mí! Tú todo lo oyes, todo lo sabes”. Y cuando dio a luz dijo: “¡Señor mío! He tenido una hija”, y Dios bien sabía lo que había concebido… El Señor la aceptó complacido, e hizo que se educara correctamente y la confió a Zacarías. Cada vez que Zacarías ingresaba al templo la encontraba provista de alimentos, y le preguntaba: “¡María! ¿De dónde obtuviste eso?” Ella respondía: “Proviene de Dios, porque Dios sustenta sin medida a quien quiere”.
Comparándolo con el Protoevangelio de Santiago:
…Bajaron sus padres, llenos de admiración, alabando al Señor Dios porque la niña no se había vuelto atrás. Y María permaneció en el templo como una palomica, recibiendo alimento de manos de un ángel.
4. Jesús hablando desde la cuna
También encontramos la sura Maryam (19:29-32), donde se nos presenta a Jesús hablando desde la cuna para defender la honra de su madre:
Ella lo señaló [al niño], y entonces le dijeron: “¿Cómo vamos a hablar con un niño que aún está en la cuna?” Entonces [Jesús] habló: “Soy un siervo de Dios, Él me revelará el Libro y hará de mí un Profeta…»
Este pasaje coincide de forma casi exacta con el Evangelio Árabe de la Infancia, capítulo 1:
- Hemos encontrado estas palabras en el libro de Josefo, el Gran Sacerdote que existía en tiempo de Cristo, y que algunos han dicho que era Caifás.
- El cual afirma que Jesús habló estando en la cuna y que dijo a su madre: «Yo soy el Verbo, hijo de Dios, que tú has parido, como te lo había anunciado el ángel Gabriel, y mi Padre me ha enviado para salvar al mundo».
5. El docetismo y la crucifixión aparente
Si bien el islam considera a Jesús como un profeta (uno de los más importantes, pero sin naturaleza divina), se aprecian en sus textos claros rastros de las corrientes cristianas docetistas. Estas corrientes sostenían que el cuerpo de Cristo era una ilusión y que no sufrió realmente. De igual manera, los musulmanes no creen que Jesús haya sido crucificado, sino que su muerte fue solo una apariencia y que fue elevado directamente al cielo, tal como se lee en la sura Al-Nisa (4:157-158):
Y dijeron: “Hemos matado al Mesías, Jesús hijo de María, el Mensajero de Dios”. Pero, aunque así lo creyeron, no lo mataron ni lo crucificaron. Quienes discrepan sobre él [Jesús] tienen dudas al respecto. No tienen conocimiento certero, sino que siguen suposiciones; en realidad no lo mataron. Dios lo ascendió al cielo [en cuerpo y alma]. Dios es Poderoso, Sabio.

Autor: Tomás Trogliero

Muy interesante trabajo
Muchas gracias