👤 Espacio de Reflexiones de la Comunidad

Un lugar de expresión y diálogo abierto

Invitamos a los alumnos y miembros de nuestra comunidad a compartir sus textos, ensayos, opiniones, historias de vida y reflexiones en torno a las temáticas que nos convocan. Para preservar la naturaleza de este espacio, nos guiamos por los siguientes principios básicos:

  • Autoría Propia: Cada escrito debe ser una creación original e inédita del autor que lo firma.
  • Diversidad de Formatos: Se reciben tanto reflexiones académicas como opiniones personales, ensayos breves y aportes que enriquezcan el intercambio de ideas.
  • Independencia de Criterio: La Fundación para el Diálogo entre la Ciencia y la Fe promueve la libre expresión como camino hacia el conocimiento. Por consiguiente, las opiniones aquí vertidas son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no representan necesariamente el aval, la postura institucional o el pensamiento oficial de la Fundación.

fe literal e infantil vs fe adulta

El verdadero desafío de la fe actual: De un cristianismo infantil a un cristianismo adulto

En la actualidad, el verdadero campo de batalla para la fe ya no se encuentra en el choque entre la religión y las ciencias duras como la biología o la astronomía. Salvo por los sectores fundamentalistas más rígidos, hoy una gran mayoría de cristianos —y la mayoría de los teólogos católicos— aceptan sin problema las explicaciones de las ciencias naturales sobre los orígenes del universo, la vida y el ser humano. Se comprende, finalmente, que los relatos de la creación en el Génesis deben ser leídos como lo que son: un mito teológico, no un manual científico.

Sin embargo, cuando el debate se traslada al terreno de las ciencias históricas, la situación cambia drásticamente.

El método histórico-crítico: Honestidad intelectual sin perder la fe

Existe una notable excepción en este panorama: los teólogos especializados en teología bíblica. Muchos de ellos son sacerdotes y académicos vinculados a instituciones como el Pontificio Instituto Bíblico de Roma —con nombres de referencia como Jean-Louis Ska, Rafael Aguirre o Santiago Guijarro—.

Estos autores han dado el paso fundamental de desmitificar los orígenes del cristianismo a través del estudio crítico de la Biblia. Lo interesante es que, lejos de volcarse hacia el ateísmo o el agnosticismo, han decidido integrar su fe cristiana con la honestidad intelectual, distanciándose por completo de los literalismos.

Lamentablemente, este no es el caso para la gran mayoría de los creyentes, ni tampoco para muchos teólogos católicos que no se han especializado en el área bíblica. En estos ámbitos:

  • El conocimiento sobre la formación de los textos es parco y desactualizado.
  • Se ignora el complejo proceso histórico de la composición de los evangelios.
  • No se tiene en cuenta cómo las primeras comunidades transmitieron y diversificaron sus recuerdos sobre Jesús de Nazaret.

La resistencia al dato histórico dentro de la propia teología

Es paradójico encontrarse con teólogos de línea modernista que aún consideran que escenas como Jesús resucitado comiendo pescado, o la conversión del agua en vino en las bodas de Caná, son hechos históricos rigurosos.

Esta observación no es una afrenta contra la fe. Se alinea directamente con lo expresado por el cardenal Walter Kasper en su tratado de cristología. Kasper afirma que relatos como el de Jesús caminando sobre las aguas deben ser tomados como construcciones teológicas y no históricas. No estamos citando a un ateo militante como Richard Dawkins; estamos citando a un cardenal de la Iglesia.

«Relatos como el de Jesús caminando sobre las aguas deben ser tomados como construcciones teológicas y no históricas». — Cardenal Walter Kasper

Que un feligrés común o un catequista de barrio crea en la literalidad de estos eventos es comprensible. Pero resulta preocupante que un teólogo, tras cinco años de formación que incluyen la exégesis y el estudio crítico-bíblico, sostenga que las bodas de Caná ocurrieron tal cual se narran y que luego fueron «reinterpretadas». Lo más probable, desde el análisis histórico, es que el kerigma de la resurrección haya inspirado a la comunidad joánica para crear ese maravilloso relato, transmitiendo la fe en Jesús de una manera didáctica, novedosa y profundamente teológica.

Conclusión: Hacia una fe madura y desmitificadora

La verdadera puja actual no debería plantearse como una elección forzada entre seguir siendo cristianos o volcarse al agnosticismo y al ateísmo.

El verdadero dilema de nuestro tiempo es elegir entre:

  1. Un cristianismo infantil y literalista: Que se aferra a la necesidad de la magia histórica para sostener la fe.
  2. Un cristianismo adulto y desmitificador: Que sabe integrar la fe en Jesús de Nazaret con los avances de los estudios bíblicos crítico-históricos.

Autor Tomás Trogliero Torres

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