ENCONTRANDO LO INVISIBLE
Autor: Juan Quispe
En ocasiones debemos admitir que somos rápidos para emitir un juicio de valores; entiéndase eso a tener un criterio o idea con respecto a algún suceso o evento y luchamos por tener en mayor o menor medida la razón, para de esta forma poder sentirnos complacidos de estar en lo cierto.
Cuando ocurren esto, no nos importa conocer como se dice popularmente ‘la otra cara de la moneda’, descuidando el poder conocer de manera sana sobre algún tema o suceso ocurrido para de esta manera poder tener un mejor panorama del tema, pero esto no es lo grave; sino, dejar pasar por alto a las personas involucradas e inclusive prejuzgarlas dándoles un calificativo que no es el apropiado llegando con esto a catalogar a aquellos como de ‘pecador’ cayendo de este modo en los que podríamos de denominar: una condición de invisibilidad. Siendo que somos una comunidad de fe donde el amor y la comprensión deben siempre manifestarse, pero en circunstancias apremiantes esto es en su mayoría poco probable.
Pero el accionar de Jesús fue diferente con respecto a su actitud hacia su prójimo, un día mientras caminaba por la orilla del mar se encontró con un hombre a quien la sociedad no podía ver, me estoy refiriendo a Levi (Mateo) este por su oficio y sus actividades laborales lo hacían merecedor del título de “pecador público” seguramente el peor de su especie, si necesitaban conocer a un injusto y alejando del favor de Dios este personaje es el mas representativo.
Se acercó a el y le pidió que lo siga, no le importó irlo a buscar a la orilla del mar donde la sociedad lo había marginado por su labor de recaudador de impuestos; al instante le siguió dejándolo todo y con ello se cumplió una gran obra de desapego de las riquezas terrenales.
En cambio los que murmuraban, eran tan pobres como para no poder ver la misericordia y el gran amor por los necesitados y marginados a los cuales Jesús quiso dignificar. Lo admirable de esto es que los que señalaban el comportamiento del Maestro ¿no deberían estar dentro de los invitados a la casa de Levi?; sin embargo estaban observando todo lo sucedido, pero el Señor al reunirse con aquellos cumplía su misión a los pecadores; a la pregunta de los religiosos de aquellos días, así también para los actuales; la respuesta de Jesús es enfática; se identifica como el médico de una humanidad enferma.
La Salvación es para todos, debemos dejar de ser injustos; como estas voces a quienes Cristo se dirige se ponen al margen de esta promesa; al creerse justos con todos sus prejuicios, de creerse sanos (fuertes) de una dolencia que solo Dios puede sanar.
NOTA: Este artículo esta basado en Marcos 2:13-17

Autor: Juan Quispe

Juan que bellas reflexiones te felicito! desde Córdoba, Argentina.
Felicitaciones Juan Carlos, un excelente artículo, nos recuerda el Amor misericordioso de Dios y nuestra miserable condición humana cuando nos colocamos del lado de los » santificados» que se creen con derecho y poder para juzgar y condenar.