👤 Espacio de Reflexiones de la Comunidad

Un lugar de expresión y diálogo abierto

Invitamos a los alumnos y miembros de nuestra comunidad a compartir sus textos, ensayos, opiniones, historias de vida y reflexiones en torno a las temáticas que nos convocan. Para preservar la naturaleza de este espacio, nos guiamos por los siguientes principios básicos:

  • Autoría Propia: Cada escrito debe ser una creación original e inédita del autor que lo firma.
  • Diversidad de Formatos: Se reciben tanto reflexiones académicas como opiniones personales, ensayos breves y aportes que enriquezcan el intercambio de ideas.
  • Independencia de Criterio: La Fundación para el Diálogo entre la Ciencia y la Fe promueve la libre expresión como camino hacia el conocimiento. Por consiguiente, las opiniones aquí vertidas son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no representan necesariamente el aval, la postura institucional o el pensamiento oficial de la Fundación.

EL ESPEJO DE GALILEA: EL RETRATO DE UN SEGUIDOR DEL SIGLO XXI BAJO LA LÓGICA DEL NAZARENO

LA DISONANCIA ENTRE NUESTRAS PRÁCTICAS Y LA OBSESIÓN DEL CARPINTERO

Si un investigador ajeno a nuestras costumbres aterrizara hoy en cualquiera de nuestras metrópolis para observar el comportamiento religioso habitual, muy probablemente concluiría que nuestra meta suprema es acumular méritos para garantizar un lugar en el cielo tras la muerte (el espejo … p. 1). Notaría que invertimos inmensas energías en mantener una moralidad privada sin fisuras y en celebrar ceremonias impecables dentro de recintos sagrados (el espejo … p. 1).

Sin embargo, si a ese mismo investigador le ofreciéramos la oportunidad de asomarse a la polvorienta Galilea del año treinta, el contraste lo dejaría sin palabras (el espejo … p. 1).

Aquel artesano judío que desató el movimiento más grande de la historia jamás habló de fundar instituciones de poder, ni invitó a sus oyentes a evadirse de la realidad terrenal (el espejo … p. 1). Su única obsesión, el fuego que consumió sus días y lo llevó a la cruz, fue un proyecto sumamente terrenal y subversivo centrado en los excluidos (el espejo … p. 1).

Si hoy decidiéramos tomarle la palabra con total seriedad, la existencia de un creyente contemporáneo sufriría un giro sísmico (el espejo … p. 1). ¿Cómo caminaría, qué prioridades tendría y cómo miraría al mundo un cristiano actual si viviera fascinado, única y exclusivamente, por lo que fascinó a Jesús? (el espejo … p. 1)

EL RESCATE DE UN PROYECTO TERRENAL FRENTE A LOS IMPERIOS DE TURNO

Para responder a esta interpelación, debemos sumergirnos en la base material de las palabras del profeta (el espejo … p. 1). Las investigaciones históricas demuestran que el eje absoluto de su mensaje fue el anuncio de la basileia tou theou (βασιλεία τοῦ θεοῦ: reino o reinado de Dios) (el espejo … p. 1).

Jesús no se detuvo a explicar académicamente este concepto porque sus oyentes campesinos sabían muy bien a qué se refería al escucharlo habitualmente en las sinagogas (el espejo … p. 1). En la profunda esperanza de Israel, la llegada de este reinado no aludía a un paraíso flotando en las nubes, sino a la intervención tajante del Creador para erradicar las injusticias, el dolor y la opresión aquí abajo, en la tierra (el espejo … p. 1).

El Galileo estaba convencido de que esa realidad de justicia ya estaba dando sus primeros pasos a través de sus propias acciones liberadoras (el espejo … p. 1). Por eso, su estrategia no consistió en imponer ayunos dolorosos ni en exigir sacrificios en el templo (el espejo … p. 1). Al contrario, se sentó a comer y beber con recaudadores de impuestos, prostitutas y mendigos (el espejo … p. 1).

Esta comensalidad abierta era una declaración de principios brutal: demostraba que en la nueva sociedad querida por Dios, los que el sistema considera defectuosos o impuros tenían el asiento de honor y la dignidad restituida (el espejo … p. 1).

Adoptar esta mentalidad en el siglo XXI transformaría al creyente en un ciudadano profundamente incómodo para los imperios modernos (el espejo … p. 1). Hoy no rendimos tributo al César Tiberio, cuyas legiones imponían una paz opresiva y demandaban tributos implacables, pero nos enfrentamos a las tiranías del consumismo desenfrenado y la cultura del descarte (el espejo … p. 1).

Un seguidor actual del Reino dejaría de medir su éxito por el tamaño de su cuenta bancaria, entendiendo, como advertía el Maestro, que es del todo imposible servir a la vez al Dios de la vida y al dios dinero (el espejo … p. 1). Su economía personal no estaría orientada a la acumulación ansiosa, sino regida por una austeridad solidaria, sabiendo que la riqueza injusta nace de la explotación de los más débiles (el espejo … p. 1).

LA MESA ABIERTA EN LA ERA DE LAS FRONTERAS SOCIALES

Trasladar la praxis de Jesús a nuestras calles implica dinamitar las barreras invisibles que hemos levantado (el espejo … p. 1). Nuestras sociedades contemporáneas son especialistas en clasificar a las personas: dividimos los barrios entre zonas exclusivas y periferias peligrosas, separamos a los exitosos de los fracasados, a los nacionales de los extranjeros (el espejo … p. 1).

El cristiano del siglo XXI, fiel a la dinámica del Reino, sería un constructor de puentes y un destructor de clasificaciones discriminatorias (el espejo … p. 1). Su casa y su mesa estarían siempre abiertas (el espejo … p. 1). No se relacionaría únicamente con quienes piensan igual o tienen su mismo estatus social, sino que buscaría intencionalmente la amistad con los nuevos leprosos de nuestra era: los excluidos por el sistema económico, los marginados por su orientación o condición, y los estigmatizados por la sociedad (el espejo … p. 1).

Al sentarse con ellos, no lo haría desde una superioridad moral condescendiente, sino desde la fraternidad profunda de quien sabe que Dios acoge a todos por igual, perdonando sin exigir impecabilidad (el espejo … p. 1).

Además, la manera de relacionarse con la divinidad sufriría una metamorfosis radical (el espejo … pp. 1-2). Lejos de acercarse a Dios con el miedo de un esclavo ante un juez implacable, este creyente moderno recuperaría la osadía de invocar al Creador con el término filial abba (אבא: padre querido o papá) (el espejo … p. 2).

Esta confianza absoluta lo liberaría de la angustia existencial frente a las necesidades cotidianas (el espejo … p. 2). Sabría que la verdadera religión no consiste en multiplicar ritos estériles para calmar la ira divina, sino en ser las manos de ese Padre en la tierra: defendiendo la vida, curando heridas emocionales y aliviando el sufrimiento ajeno mediante el amor activo a los enemigos y la renuncia a la violencia (el espejo … p. 2).

LA SERENIDAD DE UNA ESPERANZA ACTIVA

Caminar bajo esta luz transforma nuestra perspectiva y limpia nuestras cegueras cotidianas (el espejo … p. 2). Abandonar la idea de un Dios lejano y castigador para abrazar el proyecto de un Padre que anhela una sociedad fraterna nos devuelve la paz y el sentido último de la existencia (el espejo … p. 2).

Descubrir que el Creador confía en nosotros para prolongar los destellos de su compasión en nuestras oficinas, familias y vecindarios nos dignifica de una manera extraordinaria (el espejo … p. 2). Esta lucidez espiritual nos permite madurar la mirada sin caer en fanatismos (el espejo … p. 2). Ya no gastamos energías intentando descifrar enigmas sobre el fin del mundo ni debatiendo doctrinas inflexibles para condenar al que piensa distinto (el espejo … p. 2).

Nos basta con la certeza luminosa de que cada vez que perdonamos una ofensa, compartimos nuestro pan o defendemos al vulnerable, el sueño del Nazareno se encarna en la realidad (el espejo … p. 2). El Reino sigue vivo, latiendo en la historia, aguardando pacientemente a que nuestras manos contemporáneas se sumen a la inmensa tarea de hacer de este mundo el hogar compasivo que Dios soñó desde el principio (el espejo … p. 2).


NOTAS

  • Sobre la centralidad terrenal del proyecto: La exégesis histórica contemporánea establece que el horizonte principal de Jesús no era una salvación ultramundana desencarnada (el espejo … p. 2). Su anuncio del Reino apuntaba directamente a la transformación de las condiciones históricas de Israel, reivindicando la dignidad, la justicia y el alimento de los más empobrecidos como señal irrefutable de que Dios había comenzado a reinar (el espejo … p. 2).
  • Sobre la comensalidad y la inclusión radical: En la cultura mediterránea del siglo primero, compartir la mesa implicaba reconocimiento mutuo y validación social (el espejo … p. 2). Al comer públicamente con pecadores y personas marginadas, Jesús subvertía los rígidos códigos de pureza del judaísmo oficial, demostrando en la práctica que la misericordia divina se ofrece gratuitamente sin exigir requisitos previos de perfección moral (el espejo … p. 2).

BIBLIOGRAFÍA

  • Aguirre Monasterio, R., Bernabé Ubieta, C. y Gil Albiol, C. (2009). Qué se sabe de… Jesús de Nazaret. Editorial Verbo Divino (el espejo … p. 2).
  • Meier, J. P. (2001). Un judío marginal. Nueva visión del Jesús histórico. Tomo II/1: Juan y Jesús. El reino de Dios. Editorial Verbo Divino (el espejo … p. 2).
  • Pagola, J. A. (2010). Jesús: Aproximación histórica. PPC Editorial (el espejo … p. 2).
  • Pikaza, X. (2013). Historia de Jesús. Editorial Verbo Divino (el espejo … p. 2).

Autor Roy Lic. Roy Cisneros Sánchez, MAEd.

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