EL RUGIDO DEL VIENTO Y LAS MURALLAS DE CRISTAL: LA ANATOMÍA DE UNA LIBERACIÓN
Autor Lic. Roy Cisneros Sánchez, MAEd.
EL FANGO EN LA NOCHE Y LA GRAVEDAD DESAFIADA
El lodo oscuro y espeso succiona con violencia las pesadas ruedas de los carros de guerra. En medio de una negrura asfixiante, el pánico se apodera de la élite militar del faraón mientras un vendaval despiadado azota la llanura pantanosa, inmovilizando a los cazadores y salvando a la presa. Sin embargo, al leer cuidadosamente el capítulo catorce del libro del Éxodo, esta cruda escena de supervivencia terrenal choca abruptamente con un lienzo majestuoso e irreal: un líder alza su bastón, el océano se parte en dos mitades perfectas, y una multitud camina por el fondo marino flanqueada por dos imponentes murallas de agua cristalina que desafían todas las leyes de la física.
¿Nos enfrentamos a un fenómeno meteorológico que empantanó al ejército opresor, o a un portento donde el agua se solidificó en el aire? Esta colisión de imágenes dentro del mismo texto suele generar una profunda inquietud en quien busca un reporte periodístico inmaculado. No obstante, te invito a realizar un ejercicio de honestidad intelectual frente a la Escritura. En lugar de forzar a nuestra razón para justificar un milagro de efectos especiales, vamos a ensuciarnos las manos en el taller de los antiguos redactores. Descubriremos que el análisis crítico sobre el paso del mar Rojo en la Biblia, lejos de esconder sus diferentes voces, las expone deliberadamente para entregarnos un mensaje inmensamente superior.
El ejercicio de los dos lapiceros: rastreando las costuras
Para comprender cómo se construyó esta epopeya, te propongo un desafío práctico fascinante. Toma tu propia Biblia, busca el capítulo catorce del libro del Éxodo y prepara dos lapiceros: uno azul y otro rojo. Vamos a auditar visualmente las costuras literarias de este pasaje, identificando con precisión quirúrgica las dos grandes corrientes teológicas que los redactores finales entrelazaron.
Con el lapicero azul, subraya los siguientes versículos: la segunda mitad del 21, el 24, el 25 y la segunda mitad del 27. Al leer en voz alta solamente esta selección azul, emergerá con nitidez la tradición yavista, el estrato más antiguo del texto, redactado probablemente hacia el siglo décimo antes de nuestra era. Esta pluma nos ofrece una perspectiva terrenal, épica y enraizada en las fuerzas naturales. Aquí, la salvación ocurre en el yam suph (mar de las cañas), una extensa zona de lagunas pantanosas. El texto azul nos narra que Yahveh empuja un recio viento del este durante la madrugada, secando temporalmente el humedal. Los egipcios, bajo el peso de la oscuridad, ven cómo las ruedas de sus vehículos se atascan en el barro y huyen aterrorizados. En este nivel narrativo, el rescate es plenamente histórico; Dios utiliza la meteorología ordinaria y el milagro radica en el sincronismo perfecto que garantiza la supervivencia de los fugitivos.
Ahora, toma tu lapicero rojo y subraya los versículos 16, la primera mitad del 21, el versículo 22 y el 26. Al leer este nuevo trazado, notarás algo asombroso: el ventarrón, el fango y las ruedas atascadas han desaparecido por completo. Estás ante la tradición sacerdotal, un documento forjado siglos más tarde, durante la dolorosa época del destierro de Israel en Babilonia. En esta versión roja, la liberación se convierte en un acto litúrgico. Moisés recibe la orden directa de extender su mano sobre el mar, y las aguas, en un acto de sumisión cósmica, forman una homah (muralla) a derecha e izquierda.
El Dios que domina el caos babilónico
La razón histórica nos exige preguntarnos por qué los sacerdotes exiliados sintieron la necesidad de añadir estas impresionantes paredes de agua al relato más antiguo. Para los cautivos que lloraban en Babilonia tras haber perdido su monarquía, su tierra y su templo, el viento y el fango ya no eran suficientes para sostener el peso de la desesperanza. Necesitaban una inyección de teología monumental.
En la cosmovisión del antiguo Oriente, las aguas profundas representaban a las fuerzas demoníacas, a las deidades del abismo y al caos aniquilador. Al narrar que el Dios de Israel parte las aguas con la misma autoridad soberana con la que separó el caos primordial en los días de la creación, los autores sacerdotales están proclamando un dogma de resistencia invencible. Les gritan a sus contemporáneos oprimidos que su Dios no es un ídolo derrotado por Babilonia, sino el único Creador todopoderoso, capaz de poner límites a las fuerzas destructivas y abrir senderos de vida donde la razón humana solo percibe la muerte.
La paz en medio de nuestras propias tormentas
Comprobar con tus propios ojos, mediante el azul y el rojo en las páginas de tu Biblia, que este relato es una genial amalgama de tradiciones, supone un paso gigantesco hacia la madurez intelectual. Los artífices finales del Pentateuco entrelazaron estas versiones intencionalmente, negándose a borrar la historia pasada y dejando las uniones a la vista. Esta decisión editorial nos obliga a apartar la mirada de la mecánica del prodigio para fijarla, definitivamente, en la identidad del Dios que libera.
Purificar nuestra percepción de estas páginas nos emancipa de la agotadora y estéril tarea de defender literalismos que asfixian la fe. Hoy, nosotros también nos encontramos muchas veces acorralados frente a nuestros propios océanos de incertidumbre, acechados por enfermedades, crisis o fracasos que avanzan implacables a nuestras espaldas.
Al dialogar con este antiguo texto desde nuestra realidad contemporánea, la Escritura nos garantiza que la presencia divina actúa con igual poder tanto en los vientos ordinarios y el fango de nuestra historia cotidiana, como en su señorío absoluto sobre las tempestades de nuestra psique. Renovar nuestra mirada nos permite transitar hacia una confianza serena y profunda, descubriendo que Dios nos acompaña para dar el próximo paso hacia la libertad, afianzando nuestra paz sin necesidad de exigirle al cielo portentos incomprensibles.
Notas
- Tradición Yavista: Corriente literaria antigua (probablemente del siglo X a.C.) que suele llamar a la divinidad con el nombre de Yahveh. Se caracteriza por un lenguaje vivo, fuertemente terrenal y por una concepción de un Dios que actúa inmerso en los procesos históricos, geográficos y naturales de la humanidad.
- Tradición Sacerdotal: Corriente teológica redactada principalmente durante y después del exilio babilónico (siglo VI a.C.). Su enfoque es profundamente litúrgico y majestuoso, subrayando la trascendencia de Dios. Utiliza con frecuencia imágenes ligadas a la creación del cosmos para reinterpretar la salvación y brindar esperanza al pueblo cautivo.
- El mar de las Cañas: La expresión original yam suph designa geográficamente a una región de pantanos y lagos de agua dulce o salobre ubicada en las frontiers nororientales de Egipto. Esta topografía es muy distinta al gran y profundo golfo de agua salada que los mapas modernos y las traducciones tardías identifican como el mar Rojo.
Anexo Documental: Lectura paralela de las tradiciones del Mar Rojo
Guía práctica para el lector
Este anexo está diseñado para acompañar el estudio del cruce del mar en el libro del Éxodo. Su propósito es aislar y presentar de forma continua los dos hilos narrativos que componen el capítulo catorce, extrayendo los textos directamente de la Biblia de Jerusalén. Al separar la tradición yavista de la tradición sacerdotal, el lector podrá comprobar por sí mismo cómo cada corriente teológica poseía su propio vocabulario, su propia visión de la naturaleza y su propia comprensión del poder de Dios, antes de que los editores finales las unieran en el relato que hoy conocemos.
La Tradición Yavista (El trazo azul) – El relato histórico y terrenal
Esta tradición, escrita probablemente hacia el siglo décimo antes de nuestra era, nos presenta un escape realista en la zona pantanosa fronteriza de Egipto. Aquí no hay portentos que desafíen la gravedad; Dios salva a su pueblo utilizando un fenómeno meteorológico extremo durante la noche.
- Éxodo 14, 21b: … y Yahveh hizo retroceder el mar con un fuerte viento solano que sopló toda la noche, y dejó el mar en seco.
- Éxodo 14, 24: A la vigilia matutina, miró Yahveh desde la columna de fuego y humo hacia el campamento de los egipcios, y sembró la confusión en el campamento de los egipcios.
- Éxodo 14, 25: Trabó las ruedas de sus carros, que no podían avanzar sino con gran dificultad. Y los egipcios dijeron: «Huyamos ante Israel, porque Yahveh pelea por ellos contra Egipto».
- Éxodo 14, 27b: … y al despuntar la mañana, el mar volvió a su lecho; de modo que los egipcios, en su huida, toparon con él. Así precipitó Yahveh a los egipcios en medio del mar.
La Tradición Sacerdotal (El trazo rojo) – El relato litúrgico y cósmico
Esta narración fue redactada varios siglos después, por los sacerdotes exiliados en Babilonia. En este texto, el viento y el fango desaparecen. El relato se convierte en una solemne acción litúrgica donde la palabra divina tiene el poder de partir las aguas caóticas, creando un milagro monumental que busca devolverle la esperanza a un pueblo cautivo.
- Éxodo 14, 16: Tú, alza tu cayado, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los israelitas entren en medio del mar a pie enjuto.
- Éxodo 14, 21a: Moisés extendió su mano sobre el mar…
- Éxodo 14, 22: Los israelitas entraron en medio del mar a pie enjuto, mientras que las aguas formaban muralla a derecha e izquierda.
- Éxodo 14, 26: Yahveh dijo a Moisés: «Extiende tu mano sobre el mar, y que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre sus carros y sus jinetes».
Bibliografía
- Artus, O. (2001). Aproximación actual al Pentateuco (Cuadernos Bíblicos 106). Editorial Verbo Divino.
- Briend, J. El Pentateuco (Cuadernos Bíblicos 13). Editorial Verbo Divino.
- Equipo Cahiers Évangile. Los primeros pasos por la Biblia (Cuadernos Bíblicos 35). Editorial Verbo Divino.
- Escuela Bíblica de Jerusalén. (2009). Biblia de Jerusalén (4ta ed.). Editorial Desclée De Brouwer.
- Grelot, P. Hombre, ¿quién eres? (Cuadernos Bíblicos 5). Editorial Verbo Divino.
- Wiener, C. El libro del Éxodo (Cuadernos Bíblicos 54). Editorial Verbo Divino.

Autor Lic. Roy Cisneros Sánchez, MAEd.

Estimado Roy, qué clase sobre la «división» de las aguas, espectacular como se entiende de esta manera, me recuerda el estudio que nos dictó Ariel sobre los dos relatos del Génesis, del arca de Noé por ejemplo. Genial estudiar así el Antiguo Testamento, tan poco atractivo frente a nuestros ojos de «modernidad». Te sigo leyendo! Cariños, Soledad desde Córdoba